Nuestra historia
Remisander nació en un pequeño taller de Benavídez, donde la pasión por los tejidos nobles y la confección artesanal se convirtió en el motor de un proyecto que hoy abastece a hoteles boutique y hogares de toda Argentina. Cada etapa de nuestro crecimiento ha estado marcada por decisiones que priorizan la calidad sobre la cantidad, la textura sobre la tendencia.
Desde la primera cortina de lino belga hasta la tapicería del lobby de un hotel cinco estrellas, el hilo conductor ha sido siempre el mismo: un asesoramiento cercano que entiende la luz, el uso y el estilo de cada ambiente. No vendemos telas; vestimos espacios con historias.
01El inicio en el taller
En 2015, con una máquina de coser industrial y un lote de algodón egipcio, comenzamos a confeccionar cortinas a medida para vecinos de Benavídez. El boca a boca nos trajo los primeros encargos de tapicería para sofás, y descubrimos que la resistencia al sol era el factor más valorado por nuestros clientes.
02El salto a la hotelería
En 2018 recibimos el primer pedido de un hotel boutique en la costa atlántica: 40 cortinas de lino con caída pesada y 20 juegos de ropa de cama. Cumplimos con un plazo ajustado y una calidad que superó sus expectativas. Ese proyecto nos abrió las puertas del sector hotelero, donde la durabilidad y el confort son innegociables.
03La colección de géneros textiles
Hoy ofrecemos tres tipos de géneros ideales para cortinas con caída pesada: lino belga (textura rústica y fresca), algodón egipcio satinado (caída sedosa y luminosa) y terciopelo de algodón (peso y calidez para ambientes formales). Cada uno con asesoramiento personalizado para elegir la textura según el estilo del ambiente.